Elena Dumitrescu llegó a España en 2022 desde Rumanía, buscando mejores oportunidades laborales tras la crisis económica en su país natal. Con 35 años, encontró empleo como cuidadora de personas mayores en Madrid, cumpliendo los requisitos para obtener su autorización de residencia temporal por cuenta ajena, y tras un año de residencia estable, decidió ejercer su derecho a la reagrupación familiar regulado por la Ley Orgánica 4/2000 y el Real Decreto 1155/2024.
«Quería tener a mi familia cerca»
Llegada y estabilización
Elena demostró recursos suficientes (al menos 150% del IPREM para su unidad familiar inicial), vivienda adecuada certificada por la Comunidad de Madrid y seguro médico privado. En 2023, renovó su permiso y solicitó la reagrupación de su esposo Ioan (relación conyugal acreditada con acta de matrimonio apostillada) y su hija Ana de 12 años, aportando pasaportes, certificados de antecedentes penales, informe médico y prueba de escolarización futura.
Proceso de reagrupación
La Oficina de Extranjería de Madrid aprobó la solicitud en dos meses, notificando la concesión; Ioan y Ana obtuvieron visados en el Consulado español en Bucarest en un mes, entrando en España y solicitando la TIE en la comisaría local. Cumplieron con la documentación traducida por jurado y legalizada vía Convenio de La Haya, sin amenazas al orden público ni enfermedades graves.
Nueva vida en España
Hoy, la familia Dumitrescu vive junta en Madrid: Elena sigue trabajando, Ioan como repartidor (habilitado por el permiso de reagrupación) y Ana escolarizada en un colegio público. Esta historia ilustra cómo la reagrupación familiar permite no solo residencia, sino trabajo por cuenta propia o ajena, fortaleciendo la integración de miles de migrantes rumanos en España.
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